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DETECTORES DE ORO FISHER

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Breve historia de los detectores de oro Fisher

Sin lugar a ninguna duda, que a partir de la década de 1930, el nombre Fisher, tiene muy bien ganado un gran sitial en el mundo de la detección de oro, joyas y demás metales.

La historia de la compañía comenzó a fines de los años veinte, del siglo pasado, cuando el inmigrante alemán Dr. Gerhard Fisher obtuvo la primera patente emitida sobre radiogoniómetros de aviones.

En ese momento, Fisher trabajaba como ingeniero de investigación en Los Ángeles, California, y su trabajo atrajo el interés del célebre científico Dr. Albert Einstein. Es así que después de una demostración del equipo del Dr. Fisher, Einstein predijo con entusiasmo y correctamente el uso mundial de radiogoniómetros en el aire, en tierra y en el mar.


Fundación de Fisher Labs

El Dr. Gerhard Fisher fundó el Laboratorio de Investigación que lleva su mismo nombre, en 1931 en un modesto garaje detrás de su casa en Palo Alto, California. Él y cuatro empleados comenzaron a producir el «metaloscopio», un detector de metales resistente y fácil de usar.

Según los estándares actuales, a los que la tecnología moderna, nos tiene acostumbrados. Posiblemente podríamos decir que se trataba de un aparato desgarbado y antiestético. Solo bastaba echarle un vistazo. Se trataba, a breves rasgos, de dos grandes cajas de madera planas que contenían simples bobinas de cobre, cinco tubos de vacío y algunos componentes variados. Sin embargo, lo que cautivó al mundo fue su utilidad. Es así que muy pronto se popularizo no solo deforma local sino también en cada rincón del mundo.

A lo largo de los años, Fisher Labs se mudó varias veces a instalaciones de producción cada vez más grandes, en función de su creciente demanda de producción. Hasta que en el año de 1990 construyó una planta de fabricación espaciosa y moderna en el Parque Industrial Los Banos. Lugar donde mantuvo su residencia hasta el año 2006, cuando fue adquirida por First Texas Products.

Fisher Labs, tiene el mérito de ser considerada la compañía de fabricación de detectores de metales más antigua del mundo. Y nadie duda que su legado seguirá extendiéndose por generaciones. Pues su éxito siempre se ha fundamentado, tanto en la investigación como en la calidad de sus productos.

Actualmente, todos los detectores de oro Fisher, se fabrican en los Estados Unidos. Siendo de los pocos fabricantes que ofrecen aparatos con extremadamente avanzados sistemas tecnológicos, contexturas robustas y costos accesibles.