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RELOJES CARTIER DE ORO

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Relojes Cartier de oro. Lujo y estilo inconfundibles

El orígen de los relojes Cartier de oro, se remontan al año de 1.847. Louis-Francois Cartier se hizo cargo del estudio de joyería de su maestro Adolphe Picard, en el 29 de la Rue Montorgueil. Entonces, eligió mudarse a una nueva ubicación en la Rue Neuve-des-Petits-Champs, y posteriormente al Boulevard des Italiens. Todo como como resultado de un éxito abrumador.

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RELOJES DE ORO CARTIER

Por aquel entonces, había una oleada de celebraciones lujosas a gran escala por todo el imperio. En consecuencia, París obviamente no fue la excepción. La princesa Matilde, prima hermana de Napoleón III, proporcionó a Louis-François Cartier una clientela distinguida, atraída a París por la Exposición Universal de 1867.

La magnificencia de trabajos con calidad nunca antes vista, atrajo a la élite mundial. El hijo de Louis-François Cartier, Alfred Cartier, ayudó en gran manera a su padre. Fue un astuto hombre de negocios y un especialista en piedras preciosas que rápidamente saltó a la fama en toda Europa.

Los relojes Cartier de oro conquistan a la realeza

El arte y el estilo de Cartier se convirtieron en una fascinación para la nobleza rusa y la aristocracia oriental. El Príncipe de Gales, más tarde Eduardo VII, declaró a Cartier como «Joyero de reyes y Rey de joyeros» Además, apoyó la creación de Cartier London en 1902 bajo la dirección de Jacques-Theodule Cartier, el hijo menor.

Los relojes Cartier de oro y otros legendarios ejemplares, como los relojes misteriosos y los de pulsera de alta costura, constituyeron las delicias de aquel entonces. Además, los relojes de carruajes y los relojes de joyería con diseños art déco orientales, incluidas las joyas de colores atrevidos «Tutti Frutti»

Pero, Louis Cartier no solo creó joyas, sino también resucitó, por así decirlo, tradiciones relojeras que se habían perdido durante más de un siglo. Mire, los primeros relojes de pulsera de mujer se registraron en los registros de cuentas de Cartier en el año de 1.888. Cartier también diseñó el reloj Santos para su amigo y cliente, el piloto brasileño Alberto Santos-Dumont, en 1904, aunque no estuvo disponible para su compra hasta 1911. Otras versiones, como el reloj Tonneau (1906) y el reloj Tortue (1907), siguieron su ejemplo.

Posteriormente, Louis Cartier, con la ayuda de Edmond Jaeger, comenzó la fabricación única de los primeros relojes de pulsera en su fábrica de París.

La tercera Maison Cartier fue establecida en Nueva York en 1909 por Pierre-Camille, el segundo hijo, y se mudó a su sitio actual de 653 Fifth Avenue en 1917.

Después de la Primera Guerra Mundial, Louis se anticipó los modales de una dama renacida durante la «Belle époque». La élite internacional regresó a los salones de la Rue de la Paix, New Bond Street y la Quinta Avenida poco después. En 1919, Cartier lanzó el icónico reloj Tank, que rápidamente se convirtió en el modelo más famoso de la marca.

La inspiración vino de aquellas contundentes máquinas de combate que los estadounidenses llevaron a la batalla en Europa. Los tanques, inspiraron a Cartier a crear un reloj robusto pero elegante que se convirtió en un clásico.

Los primeros relojes de pulsera para hombre de Cartier se fabricaron completamente a mano en Francia, con movimientos construidos por Jaeger, Cartier Paris y European Watch and Clock Co. Estos producían movimientos complejos que incluían cronógrafos, repetidores de minutos y relojes de pulsera digitales.

La fama de Cartier, el resultado del trabajo en equipo

Louis Cartier reconoció haber alcanzado tales niveles de prestigio, gracias a las personas sobresalientes que trabajaron con él. Así tenemos a Jeanne Toussaint, que dirigía el departamento «S», precursora de «Les Must de Cartier», que produjo obras maestras únicas en esmalte, plata y cuero.

Los relojes Cartier de pulsera, dan un vuelco a la tendencia mundial

Aunque el reloj de bolsillo tradicional se consideraba el único reloj que un caballero debía llevar. Pero Cartier convenció a la nobleza parisina de que adoptara el concepto de relojes de pulsera para hombres.

Entonces, es indudable, que Cartier sentó las bases de un nuevo paradigma de artículos de lujo.

Louis Cartier partió de Francia cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y, mientras tanto, Jeanne Toussaint se hizo cargo en el número 13 de la Rue de la Paix. El «oiseau en cage», un signo de la ocupación, y el «oiseau liberé», un símbolo de la libertad, demostraron cómo ella resultó ser el alter ego ideal de Louis Cartier.

Cartier casi desaparece, pero resurge de sus cenizas

En 1942, Louis Cartier y Jacques Cartier murieron con seis meses de diferencia. Pierre murió en 1964 en Suiza. El Imperio Cartier se desintegró con la muerte de los tres hermanos.

Posteriormente, Cartier Paris fue absorbida por un grupo de empresarios encabezados por Joseph Kanoui, donde Robert Hocq fue nombrado presidente. Hocq quedó cautivado por la historia de la Maison y se sumergió en ella, al tiempo que inyectaba un soplo de juventud y modernidad a la organización y sus nuevos inventos.

En 1978, el reloj Cartier hecho en honor al aviador Santos Dumont fue renovado y rebautizado como Santos de Cartier. El establecimiento de Cartier Monde en 1979 marcó la conclusión histórica de las propiedades de Cartier en todo el mundo, unificando y administrando Cartier Paris, Cartier London y Cartier New York. Joseph Kanoui fue nombrado presidente de Cartier Monde tras la prematura muerte de Robert Hocq en diciembre del mismo año.

Cartier introdujo casi 100 nuevos modelos en su gama en la década de 1980, manteniéndose constantemente un paso por delante de la competencia. Micheline Kanoui asumió el cargo de diseñadora de joyas en 1982 y lanzó su primera colección, «Nouvelle Joaillerie».

En 1988, la empresa Cartier adquirió la mayoría de los activos de Piaget y Baume & Mercier, y en 1989, el Petit Palais acogió la primera gran exposición «l’Art de Cartier».

Alain Dominque Perrin fundó el «Comite International de la Haute Horlogerie» en 1991 con el objetivo de incrementar el impacto de la Alta Relojería. El 1er Salón Internacional de la Alta Relojería se celebró en abril de ese año. Esta ubicación en Ginebra se convirtió en el centro de reunión anual de expertos en alta relojería y actualmente alberga a 16 empresas relojeras.

El museo Hermitage de San Petersburgo acogió la segunda gran exposición de Cartier «l’Art de Cartier» en 1992. Ese mismo año se publicó el libro «l’Objet Cartier», que documentó la riqueza y variedad de los casi 150 años de Cartier.

El reloj Cartier Pasha C se produjo en 1995 para conmemorar el décimo aniversario de Pasha de Cartier.

1996 constituye un año decisivo para la marca. En ése año, Cartier desarrolló el reloj Tank Francaise.

Cartier empieza el nuevo siglo, con pasos firmes

La compañía comenzó el nuevo siglo con el reloj Cartier Roadster en 2002 y el reloj Cartier Santos 100 en 2004 para conmemorar el 100 aniversario del reloj Cartier Santos de Louis Cartier de 1904. Finalmente, el reloj Cartier Pasha de 42 mm fue lanzado en 2005.

Los relojes Cartier de oro, ya sean simples o complejos, suscitan un nivel de experiencia y pasión por el arte que el joyero-relojero siempre ha sabido actualizar y realzar. Relojes que pasarán a la historia, creando el legado de una Maison conocida en todo el mundo y que parece encarnar un estilo que todos queremos que sea eterno.